Módulo 1: dimensionando desigualdades.
"La mujer y la carrera profesional en las Fuerzas y
Cuerpos de Seguridad del Estado"
Siempre es la mujer quien renuncia a su carrera profesional.
La igualdad efectiva entre mujeres y hombres, pese a
las posibles limitaciones de cada persona en particular, solo podría
considerarse alcanzada cuando ésta se encontrara en condiciones de alcanzar un
desarrollo semejante al resto de personas de su entorno.
En este entorno, es necesario manifestar que toda persona
que pertenezca a dicho colectivo debería poder alcanzar similares estadios de
promoción, pero también hay que asumir que, es posible que los actuales
procedimientos de promoción vertical no se adapten a las distintas familias
profesionales existentes en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. ¿Sería
entonces necesaria una carrera horizontal que paliara lo anterior?
Contestando a la pregunta, ¿por qué crees que es un
ejemplo de desigualdad? debo contestar que el porcentaje de mujeres que
promocionan es inferior al de hombres, tomando como referencia el propio
porcentaje que éstas ocupan dentro de la corporación. Teniendo en cuenta la
coyuntura personal, existe también una diferencia sustancial entre la mujer que
forma parte de una pareja con descendencia, la que forma parte de una pareja
sin descendencia, la que lo es de familia monomarental y finalmente la que no
ha formado pareja. Dicha diferencia se observa con claridad entre las
mujeres que promocionan, siendo mayor respectivamente y con diferencia, el
número que lo hace no poseyendo pareja o poseyéndola sin descendencia.
Esta situación afecta, contestando la segunda de las
cuestiones, tanto a la dimensión educativa, a la económica, y por ende a la
relativa a la situación de poder alcanzado por la mujer, por cuanto el menor
acceso a escalones jerárquicos superiores, condiciona un menor ejercicio del
poder y de la remuneración económica que se percibe.
La tercera cuestión versa sobre si existen o no formas de
incidir para reducirla o eliminarla. En atención a ésta, y sin ánimo de
exclusividad, debería tratarse sobre la conveniencia de una actuación
diferenciadora en los ámbitos profesionales de las Fuerzas y Cuerpos de
Seguridad, como paso previo a la aplicación de medidas correctoras que remuevan
los obstáculos que lastran, al día de la fecha la carrera profesional de la
mujer, o por el contrario sería más conveniente la aplicación de medidas
estructurales.
Entre estas medidas coyunturales, podemos optar por:
-
El establecimiento de cupos o porcentajes para
el ascenso.
-
La creación o modificación de unidades de las
Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, que aseguren la cobertura policial durante las
24 horas y desde una perspectiva de género, a ese invisible cincuenta por ciento
de la población general, que representa en torno a veinticuatro millones de
mujeres.
Existen no obstante, otros condicionantes propios de las
organizaciones jerarquizadas, en las que el ascenso a categorías superiores supone
un menor número de puestos de trabajo a ocupar, lo que unido al ámbito
geográfico de origen o de vecindad de quien opta a promocionar, hace que muchas
veces sea una ecuación de difícil o insalvable resolución.
Aún con lo expuesto, muestro mi convencimiento sobre la
absoluta necesidad de realizar los siguientes cambios estructurales:
-
Eliminar la repetición de roles actual, los
cuales se asumen desde la infancia.
-
La implicación activa en la enseñanza universal,
y en todos los niveles de la educación obligatoria, de los roles del cuidado,
orden e higiene personal y doméstica.
-
La universalización del acceso de la mujer al
mercado laboral, con el establecimiento de criterios objetivos de desempeño,
entre los que no se encuentre el género.
Todas ellas sin duda, son tareas titánicas que harán
necesaria una inmensa implicación de la ciudadanía. Y quizás por ello, es en esta implicación
general donde radica la dificultad y las expectativas bajan.
Por último, incidir en la idea general de que es
absolutamente necesario remover los estereotipos reinantes, dado que en el
momento actual y con el arquetipo de pareja o familia tradicional, en el que se
sigue reservando al hombre la capacidad de obtención de recursos, es más que
usual que sea la mujer de entre la pareja, la que renuncie a su carrera
profesional en pro de la de su pareja.
En definitiva, de una u otra manera, siempre es la mujer quien renuncia a su carrera profesional.
Comentarios
Publicar un comentario